Herramientas para la participación adolescente

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Presentación

Adolescencia y participación constituyen la base conceptual de todos los materiales producidos en el marco del proyecto Herramientas para la participación adolescente (guías y videos), más allá de la especificidad temática que cada una de las guías y películas contempla. Por ello, se sugiere que no se trabajen los kits 2, 3, 4 y 5 sin previamente hacerlo con el primero, compuesto por la guía Adolescencia y participación y el cortometraje El ropero. Para abordar con mayor eficacia otras temáticas que tienen que ver con el mundo adolescente, se vuelven indispensables, y puntos de partida, las siguientes nociones: la perspectiva constructiva del concepto de adolescencia, la descripción y las implicaciones del derecho a la participación, la significación del tratado internacional que consagra los derechos humanos de la infancia y la adolescencia —la Convención sobre los Derechos del Niño—, la relación entre adultos y adolescentes y la fundamentación teórica de la metodología lúdico-reflexiva.

El inicio de la adolescencia está marcado por cambios anatómicos y fisiológicos que implican el desarrollo de la capacidad reproductiva. Estos cambios favorecen una toma de conciencia sobre el propio cuerpo y, a través de él, una conciencia de los demás. Si en la infancia el reconocimiento del medio ocurre fundamentalmente a través del juego y de la familia, en la adolescencia ese reconocimiento se extiende a las relaciones interpersonales y ocurre a través del movimiento y la conquista de nuevos espacios de la actividad física y de la sexualidad.

Los riesgos suelen atribuirse a los adolescentes como factores a los que están comúnmente expuestos y que constituyen agresiones contra su cuerpo, es decir, contra su integridad. Se habla generalmente de la violencia, del abuso de alcohol, tabaco o drogas ilegales, de una inadecuada alimentación, del embarazo prematuro, entre otros. Para superar estos denominados comportamientos de riesgo —con consecuencias para los adolescentes poco palpables a corto término— se impone, como medida preventiva, un proceso de promoción de hábitos saludables que los incluya como actores.

En el libro Adolescencia bajo riesgo. Cuerpo a cuerpo con el mundo (David Le Breton y otros, p. 13) se lee: “Varios autores señalan que la no percepción de los riesgos por el joven puede estar relacionada con la falta de proyección hacia el futuro, de anticipación de una temporalidad por venir y de un proyecto a conquistar: dificultad de sentirse protagonista de su propia vida, de confiar en su capacidad de crear y ser reconocido”.

Por supuesto, no todos los adolescentes son iguales ni se hallan en las mismas situaciones de vida. Abordar la salud implica enfrentarse a un amplio espectro de temas. Sin embargo, en este caso, a través de la participación y de las dinámicas lúdicas se pretende explorar en los intereses de cada grupo provocando, incorporando metodologías que más allá del tema propuesto pueden disparar otros que sean relevantes para ellos. Un aspecto importante es la sexualidad, y sabido es que ese terreno está lleno de interrogantes y tabúes no fácilmente compartibles con los demás.

La identificación de los deseos y necesidades de los adolescentes es una pista ineludible a la hora de pensar en estrategias para impulsar y difundir conductas de cuidado y prevención apropiadas para esta etapa de la vida y para su desarrollo como personas. A la par, y tal como reconoce la Convención sobre los Derechos del Niño, los adolescentes tienen la capacidad de procesar información por sí mismos y deben gozar de cierta autonomía para tomar sus propias decisiones en un entorno de formación y protección, en sintonía con el ejercicio del resto de sus derechos. Cuidar la salud de cada uno depende también de cuánto uno sabe cómo hacerlo.