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Home Kit 3 Capítulo III La conformación del cuerpo individual. Una habilidad para la salud
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La conformación del cuerpo individual.
Una habilidad para la salud

Todas las cuestiones de salud se instalan en el cuerpo individual. Conocer y manejar sus respuestas y reacciones y el tipo de actitudes que asume son habilidades que se pueden desarrollar.

Se propone un planteo metodológico que se sustenta en la vivencia y que toma al binomio juego-cuerpo como el eje que entrelaza e integra el sentir, el actuar y el pensar. El consumo de drogas legales o ilegales, el manejo de la sexualidad y la violencia están cruzados por emociones y sensaciones, son vivencias que se depositan en el cuerpo.

Esta propuesta rescata la importancia del cuerpo, lo dimensiona para que sea capaz de un intercambio más abierto y franco con los otros cuerpos. Se propone trabajar sobre el cuerpo individual para incluirlo en el cuerpo social, aquel en que el adolescente se relaciona (la barra, el grupo, la cultura en que está inmerso). A su vez, se propone trabajar sobre el cuerpo social para cuestionar ciertos mandatos que obran sobre el cuerpo individual. Esto no significa que cada acción corporal, cada juego tenga necesidad de ser reflexionado. Por el contrario, lo que se vive en relación con el cuerpo pasa a formar parte de la memoria corporal, que funciona ella misma como fuente de conocimientos y aprendizajes.

Aquellos cambios que en la adolescencia se suceden en el cuerpo individual provocan dudas, temores e inseguridades. El tamaño del cuerpo, de los senos, del pene, de la cola o la nariz, así como los granitos en la piel, generan preguntas acerca de la “normalidad” y cargan de inseguridad. Es común que el adolescente se enfrente a su cuerpo y se disguste con él, que desafíe su funcionamiento.

Asimismo, el desarrollo sexual a menudo está acompañado de dudas y temores, lo que se refleja en las preguntas que tienen que ver con la iniciación sexual: “¿Duele o no duele?”, “¿Es mejor con alguien que haya tenido experiencia?”, “¿Y si quedo/la dejo embarazada?”.

Puede ocurrir también que el adolescente se encuentre con sustancias novedosas y las pruebe, que de alguna forma se rebele contra el mundo adulto, que tenga conductas con las que desafíe la muerte.

Mientras tanto, lo que aquí se propone es jugar con aquellas habilidades que apuntan a encontrarse con el cuerpo propio, reconocerlo como fuente de disfrute, aceptarlo como el habitáculo cotidiano, capaz de expresarse libremente, de desarrollar un movimiento suelto y desprejuiciado. Al desarrollar la habilidad corporal se permite la elección más allá de presiones y mandatos, la promoción de los adolescentes como protagonistas de sus vidas, la confianza en su propia capacidad creativa, la autoaceptación y la aceptación de los demás.

En definitiva, se propone una educación para la salud basada en habilidades a partir de una ética que privilegie el cuerpo individual, para que, vinculado al social, permita y habilite su desarrollo. Dicha ética debería sustentarse en los aspectos que lo liberan, pero también en aquellos que fomentan un actuar respetuoso de los otros cuerpos, que le permita descubrir capacidades, límites, placeres, disgustos. Una ética que haga posible a los seres humanos escuchar al cuerpo, entender su lenguaje en función de lo que es y no de lo que debería ser (bello, esbelto, ágil), una ética en que la expresión cotidiana del cuerpo —el lenguaje corporal— sea interpretada y atendida.