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Home Kit 4 Capítulo II Lengua plancha
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Lengua plancha

Un profesor de liceo pidió a sus alumnos adolescentes que como tarea hicieran un diccionario plancha. Ser un plancha es, para la mayoría de la población, sinónimo de ser un criminal, un marginal, tener antecedentes y pertenecer sin duda alguna a los sectores más pobres de la sociedad. Si bien no se sabe con exactitud el origen de la palabra, parecería ser carcelario, ya que así llamaban los presos a las fotos de los prontuarios policiales. Para otros, el significado se asociaría a hacer la plancha, a estar sin hacer nada.

“Hoy el plancha más típico tiene menos de 20 años, es común que use el pelo teñido de un rubio artificial y que se vista con […] camisetas de fútbol, […] pantalones amplios con muchos y grandes bolsillos, gorras con visera y zapatillas deportivas muy caras. Lo que por lo general pasa desapercibido es que los planchas también son jóvenes que tratan de afirmar su identidad en el ambiente en que les tocó vivir.” Su manera de vestir, la música que escuchan, las palabras que usan han ido conformando una cultura propia, donde el modo de relacionarse con las fuerzas del orden tiene un lugar especial.

De los cuarenta y cuatro términos o frases recogidos en el diccionario, más de la tercera parte se refiere directa o indirectamente a sus relaciones con la policía o la justicia.

Bagayo. Escondido, fugado.

Callate, rotweiler. No hablés si no aguantás (las consecuencias).

Canalla. El que huye de los problemas o la policía.

Chorro. Ladrón que roba a los ricos, el que roba en el Centro o barrios adinerados.

Embagayarse. Esconderse, fugarse.

Lancha. Coche Nissan de la policía.

“Los tiros no se ofrecen, se dan.” Respuesta que esgrime un verdadero plancha ante una amenaza.

No ladres. No hables de más.

No me prendas las tubas. No digas nada, no me quemes, no me delates.

No te hagas el bulldog. No amenaces.

Perro. Alcahuete.

Rati. Policía.

Rastrillo. Ladrón que roba en su barrio, “a los que no tienen qué comer”. Opuesto a chorro. Ser un rastrillo es uno de los peores pecados.

Sacame la marroca que soy menor. Equivalente a “No te hagas el malo conmigo que soy menor”.

Ponerse la gorra. Reclamar, acusar, hacerse el policía.

Toca reja. Alcahuete de la policía.

Adaptado de G. Sosa: “Lengua plancha”, en suplemento Qué Pasa del diario El País, n° 257.