Herramientas para la participación adolescente

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Métodos participativos y participación en la educación para la salud basada en habilidades

Los métodos de enseñanza y aprendizaje participativos son una parte esencial de la educación para la salud basada en habilidades. La tarea de quien trabaja en este campo es facilitar el aprendizaje participativo, es decir, el proceso natural de aprendizaje.

El aprendizaje participativo utiliza la experiencia, las opiniones y el conocimiento de los miembros del grupo; provee un contexto creativo para la exploración y el desarrollo de posibilidades y opciones, y proporciona una fuente de confort y seguridad que ayuda al aprendizaje y al proceso de toma de decisiones.

Estudios sobre educación para la salud han mostrado que las actividades de aprendizaje participativo son el método más efectivo para desarrollar conjuntamente conocimiento, actitudes y habilidades. Las ventajas específicas de los métodos de enseñanza y aprendizaje participativo activo y del trabajo en grupos incluyen las siguientes:

  • aumentar las percepciones de los participantes sobre sí mismos y sobre los otros;
  • fomentar el interés por ciertos temas y por aprender; v• promover la cooperación antes que la competencia;
  • proveer oportunidades para que los miembros del grupo y sus docentes o facilitadores reconozcan y valoren las habilidades individuales y aumenten su autoestima;
  • permitir que los participantes se conozcan mejor entre sí y amplíen sus relaciones;
  • promover las habilidades de escucha y comunicación;
  • promover la tolerancia y el entendimiento de los individuos y de sus necesidades;
  • fomentar la innovación y la creatividad.
La educación para la salud basada en habilidades debe enfocarse en las necesidades, experiencias, motivaciones y fortalezas vinculadas a la salud de los adolescentes, más que en los problemas percibidos por los demás. Debe ser relevante para la realidad y el nivel de desarrollo de los adolescentes. Tanto los objetivos como los métodos de enseñanza y los materiales tienen que ser apropiados para la edad, la experiencia y la cultura de los adolescentes y de la comunidad en que viven, y deben reconocer lo que el adolescente sabe, lo que siente y su potencialidad de hacer.

La participación potencia la educación para la salud basada en habilidades. La participación de los adolescentes —así como la de sus padres, aquellos que trabajan con la comunidad, los pares que cumplen el rol de educadores y otros actores— en el diseño y la implementación de programas de educación para la salud ayudan a asegurar que las necesidades y los intereses de todos ellos se satisfagan de un modo cultural y socialmente apropiado. Los participantes que ven incorporados sus intereses estarán más propensos a comprometerse y a sentirse parte del programa de educación para la salud basada en habilidades, lo cual refuerza su efectividad y sustentabilidad.

Adaptado de WHO-UNICEF: Skills for Health: Skills-based Health Education including Life Skills: An Important Component of a Child-Friendly/Health-Promoting School, pp. 13, 15, 25 y 28-30