Herramientas para la participación adolescente

Tamaño del texto
  • Texto más grande
  • Tamaño normal
  • Texto más pequeño
Home Kit 1 Capítulo IV Seis minutos de límites
E-mail Print

SEIS MINUTOS DE LÍMITES

Finalidad: Que los adolescentes puedan expresar cómo viven los límites que les ponen. Que el facilitador pueda conocerlos mejor.
Tiempo estimado:
Una hora.
Materiales:
Papel, lápiz y pizarra o papelógrafo.

Propuesta de desarrollo:

a) Sugerir a los adolescentes que se reúnan en parejas según sus afinidades y pedirles que a una determinada señal y durante un minuto piensen en la construcción de una foto, para la cual utilizarán sus cuerpos. La foto debe reflejar la relación adulto-adolescente. A una nueva señal todos deben mostrar la foto construida. Pensar en otra foto que dé cuenta de la comunicación padres-hijos. Mostrarla siguiendo el mismo sistema. Se puede pedir una más, que hable del nivel de respeto, de la afectividad, de la relación vecinoadolescentes, etcétera.

b) Plantear la siguiente consigna:

Imaginen que uno de ustedes es un adulto y el otro un adolescente. Piensen una situación en la que el adulto pone un límite al adolescente y el diálogo o la acción que tiene lugar. En lo posible, escribir el diálogo. Van a tener como máximo tres minutos para representarla frente a los demás.

c) Pedir dos voluntarios para que pasen adelante a representar el juego de roles. El resto del grupo observa y atiende el diálogo y el lenguaje gestual. Las parejas comentan entre sí y anotan en una hoja adjetivos que expresen su opinión sobre cómo fue puesto el límite por el adulto, y cómo fue vivido el límite por el adolescente. A modo de ejemplo:

  • Primera columna: firme, caliente, autoritario, irónico, respetuoso, histérico…
  • Segunda columna: rabioso, injusto, caliente, sumiso, burlón…

Se dan tres minutos adicionales después del juego de roles para completar el listado.

d) Los subgrupos van pasando en el orden que deseen, y el facilitador controla que respeten el tiempo establecido de tres minutos para escenificar su juego de roles. El resto continúa agregando adjetivos a sus listas en los tres minutos que siguen a cada representación. Se analiza cuáles son los adjetivos que más se repiten y se reflexiona sobre si la dinámica reflejó cómo ellos viven los límites.

Otras posibilidades:

Trabajar en subgrupos de cuatro integrantes, aunque no todos pasen a representar. De este modo, los más tímidos no necesitan exponerse y no queda en evidencia que no quieren pasar. La contracara de esta ventaja es que pueden quedar fuera los que siempre permanecen invisibles. Una ventaja adicional es que, al haber menos representaciones, queda más tiempo para la reflexión final.

> Lo que puede echar a perder el funcionamiento de dinámicas de este tipo es que los subgrupos que todavía no pasaron al frente estén más interesados en pulir o introducir variantes a su representación que en atender a los otros y anotar palabras en las listas. Éste es un peligro a evitar en cualquier trabajo grupal que culmina con una exposición de los subgrupos. El que ya pasó afloja la tensión y baja el nivel de atención. El que todavía no pasó está en tensión, más atento a lo que va a tener que hacer cuando le toque a él, que a lo que están haciendo los demás.

> En cierto modo esto es ineludible, pero se pueden tomar algunos resguardos. El primero es asegurarse de que, antes de que pase el primer subgrupo, todos los demás tengan su diálogo preparado y, en lo posible, escrito. El segundo es tener prevista siempre una tarea para que realicen mientras los demás actúan, como es en este caso la lista de adjetivos.