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Home Kit 1 Capítulo IV El confesionario
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EL CONFESIONARIO

Finalidad: Profundizar en las opiniones de los adolescentes sobre el mundo adulto y sus relaciones con él. Conocer las distintas percepciones adolescentes. Abordar una temática en forma rápida, intercambiando mucha información. Facilitar la participación de aquellos que son más reacios a opinar.
Tiempo estimado:
Una hora y media.
Materiales:
Un lugar que haga las veces de confesionario, donde no se vean entre sí los que preguntan y el que se confiesa (el que responde).

Propuesta de desarrollo:

a) Dividir el grupo en tres subgrupos que asumen distintos roles. Dos de ellos (A y B) preparan y escriben cinco preguntas cada uno, que refieran a la percepción que tienen los adolescentes sobre su relación con el mundo adulto (sin censuras). El otro (C) piensa en una situación de maltrato, violencia y abuso u otra de buen trato, en la que intervengan adultos y adolescentes, y la redacta para presentarla.

b) Un integrante del grupo A pasa al confesionario (especialmente preparado) donde responde a una de las preguntas preparadas por el grupo B. Luego pasa otro y así hasta completar las preguntas preparadas.

c) Un integrante del grupo C pasa al confesionario y responde a una de las preguntas preparadas por el grupo A. Con la misma dinámica (pasando a confesarse de a uno) responden hasta completar. El grupo B pasa al confesionario cuestiona, aporta y resuelve la situación preparada por el grupo C.

d) En plenario, a la luz de la reflexión realizada, intentar sacar conclusiones sobre los elementos que pautan la relación adulto-adolescente.

Otras posibilidades:

• Ajustar las temáticas y, por tanto, el tipo de preguntas y respuestas.

• La forma de participación puede ser individual, con preguntas y respuestas formuladas de manera voluntaria, con un máximo de dos preguntas por adolescente. Para esta variación, es conveniente que tengan cierto nivel de conocimiento y confianza entre ellos.

• El mismo adolescente en el confesionario responde todas las preguntas en representación de su subgrupo, mientras los demás compañeros aportan y complementan desde fuera.

• Cualquier integrante del subgrupo contesta la pregunta, previo acuerdo con sus compañeros.

> En toda dinámica hay que cuidar el orden de la palabra. En este caso, tienen tendencia a contestar los que no están en el confesionario.

> También se deben manejar los tiempos de respuesta, de manera que habiliten la profundización, eviten la reiteración y faciliten de ese modo el intercambio entre todos.

> Ordenar los elementos sustanciales del debate, tanto en las preguntas como en las respuestas, permite devolverlos o retomarlos en situaciones posteriores.

> Es conveniente estar atentos a que las preguntas sean lo más abiertas posible. Para ello el facilitador debería estar presente cuando los grupos las preparan, como forma de poder cuestionar y favorecer la profundización.

> Si el grupo es muy grande y los tres subgrupos resultantes también, conviene que se repartan la elaboración de las preguntas dentro de cada subgrupo.

> Es necesario tener en cuenta los elementos que suscitan más discusión, aquellos que despiertan mucho interés o marcan cortes profundos en los grupos, con el fin de poder volver a analizarlos, tratando de ver en qué se sustentan las diferencias.