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Home Kit 1 Capítulo IV El juicio
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EL JUICIO

Finalidad: Sostener ideas que a veces no son las propias y considerar el pensamiento de los otros (a veces rivales, a veces enemigos). Poner a quienes tienen posiciones más críticas en el sitio contrario. Buscar argumentos. Favorecer el involucramiento de todos y cada uno.
Tiempo estimado:
Una hora y media.
Materiales:
No se requieren.

Sugerencias de desarrollo:

a) Dividir al grupo en defensores, acusadores y jurado. El facilitador hace las veces de juez y levanta un acta en la que acusa a los adultos de relacionarse autoritariamente con los adolescentes, dejando de lado sus opiniones, no tomando en cuenta sus intereses.

b) El grupo de los defensores prepara la defensa de los adultos y el de los fiscales la acusación. Deben incluir la fundamentación de la postura y preguntas para el interrogatorio a los testigos. Se inicia con la presentación de los fiscales (uno de ellos en representación) seguida de la de los abogados.

c) Cada grupo convoca a sus testigos (no más de tres). Cualquiera de los participantes puede ser convocado como testigo.

d) Culminada esta etapa, el jurado se toma un tiempo para deliberar y redactar un acta de resolución. Una vez leída el acta, el juez sintetiza algunos elementos de la discusión y realiza preguntas en función de la vivencia. A modo de ejemplo: ¿Había alguien en desacuerdo con la postura que le tocaba defender? ¿Cómo se sintió defendiéndola? ¿Varió su posición?, ¿por qué? ¿Cómo percibió a los que sostenían la postura contraria?

Otras posibilidades:

• Elegir con el grupo el tema y la acusación correspondiente. Los temas pueden ser de distinto tipo. A modo de ejemplo: acusar a todos los adolescentes de malandros, faloperos, vagos, a los que lo único que les importa es pasarla bien, etcétera.

• Realizar la dinámica sin el jurado. En este caso, es el juez quien dictamina una resolución en función de lo propuesto. Jugar con dos abogados, dos fiscales y el resto como testigos y jurado.

• Agregar roles: el de fuerzas de seguridad, para que mantengan el orden a pedido del juez, y el de agitadores que reclaman y abuchean. Este tipo de rol ambienta la radicalización. Si se quiere trabajar sobre ella y los fundamentos ficticios que encubren muchos de los enfrentamientos, es conveniente partir de consignas muy precisas sobre ambos roles.

> La deliberación del jurado es conveniente hacerla en otro lugar, fuera del salón. Entretanto, se pide al resto, participantes directos del debate, que escriban las sensaciones de la experiencia, los elementos positivos, lo que rescatan del debate y lo que no les gustó.

> Es central el papel que desempeña el juez (facilitador).

> Cuando se realizan acciones como éstas, en las que claramente se marcan dos posturas, es necesario evitar la radicalización extrema. Para ello es preciso centrar el tema cada vez que se salga de curso, con expresiones como “nos vamos de tema” o “no ha lugar”.

> Cuando lo que se busca es extremar las posturas y que se produzcan enfrentamientos, como se plantea en una de las variantes, es conveniente que sea desde actitudes y posturas que puedan rescatarse al finalizar el juego, contraponiéndolas con los fundamentos que se utilizan.

> Por otra parte, el facilitador debe intervenir en el debate cuando se cae en personalizaciones o en cuestiones privadas, al igual que cuando se aparta de tema. Evitar el carácter competitivo que puede adquirir el debate. Aportar preguntas que lo clarifiquen. A modo de ejemplo: ¿Les parece que todos los adultos actúan así? ¿Hay alguna imagen de adulto que les da otra idea? Conviene sintetizar los elementos más importantes antes de resolver.