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Home Kit 1 Capítulo IV ¡Qué lío con mi tío!
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¡QUÉ LÍO CON MI TÍO!

Finalidad: Profundizar y reflexionar sobre el vínculo entre adultos y adolescentes a partir del análisis de una relación concreta.
Tiempo estimado: Una hora y media.
Materiales: Video El ropero, lápiz, papel y pizarra o papelógrafo.

Propuesta de desarrollo:

a) Reunirse en pequeños subgrupos, ver el video y registrar todo lo que tenga que ver con la relación entre Joaquín y su tío.

b) Los subgrupos trabajan con la consigna siguiente:

Escriban un relato sobre “La relación entre Joaquín y su tío” a partir de lo que muestra el video. Por ejemplo: “El tío desde que era chico le hacía regalos y lo llamaba enano”, “Eso a Joaquín lo molestaba”, “No se veían a menudo”, etcétera.

Pongan especial cuidado en seleccionar la información que aporta sobre la relación y no dar opiniones personales en esta etapa. Por ejemplo: “Lo manda a la guerra con el asunto del IVA” sería más adecuado que “Es un avivado que para no hacerlo él le dice que pida la rebaja del IVA”.

c) Los subgrupos van leyendo los relatos elaborados; el facilitador, a partir de los aportes de todos, va escribiendo el punteo en la pizarra. Esta etapa exige gran habilidad para registrar sólo los hechos y datos que hacen referencia a la relación y no los que se desvían del tema, y habilidad también para evitar que alguien se sienta censurado.

d) Abrir el debate que, como sugerencia, se puede organizar sobre los siguientes ejes:

  • La opinión (ahora sí) sobre cómo actuaron el tío y Joaquín en los diferentes momentos.
  • Elementos que consideren típicos de las relaciones entre adultos y adolescentes.
  • Si han vivido relaciones parecidas, que cuenten sus experiencias.
  • El proceso sufrido por la relación.
  • Posibles finales que darían al video de acuerdo con ese proceso.

Otras posibilidades:

• Una vez mirado el video, el grupo —sin dividirse en subgrupos— califica con toda libertad al tío y a Joaquín en su modo de relacionarse. Puede adjetivar todo lo que desee.

• Armar tres columnas en el pizarrón tituladas Joaquín, El tío y La relación y anotar lo que dicen en una especie de “lluvia de impresiones”.

• Pedirles que elijan entre lo anotado en las dos primeras columnas y justifiquen por qué creen que es así. Por ejemplo: por qué el tío es “un fantasma”.

• La tercera columna puede servir para profundizar sobre las características de la relación y llevar la reflexión a un plano más general, sobre la base de algunos de los ejes propuestos en el recuadro anterior.

> Toda dinámica que implique utilizar información y estructurarla en forma de relato conlleva una dificultad cognitiva que no se puede desconocer. Seguramente se tienda a mezclar opiniones y a seleccionar información que no es relevante para el tema. Eso no debe desmotivar sino todo lo contrario, pues sin duda el ejercicio y el posible aprendizaje resultante valen la pena. Deben, sí, tomarse ciertos resguardos y tener mucha habilidad al escribir en el pizarrón para recoger sólo lo relevante, no herir ni frustrar a los participantes, etcétera.

> En este caso, en que se pretende que se realice el relato de una relación, el desafío es aún mayor, pero lo imperdonable sería subestimar a los integrantes.