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Home Kit 1 Capítulo II La diversidad adolescente
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LA DIVERSIDAD ADOLESCENTE

Finalidad: Que los adolescentes puedan expresar sus maneras de vivir situaciones típicas, y tomar conciencia de sus diferencias en la manera de vivirlas. Que tengan la oportunidad de expresar sus vivencias y sentimientos.
Tiempo estimado:
Una hora y media.
Materiales:
Láminas, fotos, dibujos proporcionados por el facilitador y que no necesariamente refieran al tema en cuestión.
(Ver “Para tener en cuenta”).

Propuesta de desarrollo:

a) Seleccionar una serie de experiencias o situaciones típicas en la vida de un adolescente: prepararse para un baile o salida, el momento antes de una prueba escrita de evaluación, el momento posterior a la pelea con un amigo u otras. Pedir a los adolescentes que se pongan de acuerdo para seleccionar una situación cualquiera (la misma para todos).

b) Presentar a los adolescentes una variedad de láminas, fotos y dibujos bien diversa y plantear la siguiente consigna:

Elige una lámina, foto o dibujo que simbolice de la mejor manera posible uno o varios aspectos del modo en que viviste esa experiencia y que te permita hablar sobre lo que sentiste en ese momento (también puedes elegir aquella lámina, foto o dibujo que te parezca más ajeno a tu experiencia).

c) Reunir a los participantes en subgrupos de cuatro o cinco integrantes. Luego de unos minutos de reflexión individual, cada uno describe la imagen a sus compañeros de subgrupo y expresa, con relación a la consigna, por qué la eligió.

d) El subgrupo sintetiza la experiencia de trabajo a través de un afiche, dibujo, cuento, poema o el soporte que prefiera. A modo de ejemplo: ¿Cómo se sintieron trabajando juntos? ¿Pudieron expresar sus sentimientos? ¿Se sintieron cohibidos?

Otras posibilidades:

• Puede resultar conveniente, según cómo sea el grupo, intercalar una instancia, después de la elección de la lámina y antes de expresarse frente a los compañeros, en que cada uno ponga por escrito cómo relaciona la lámina con el modo en que vivió su experiencia y lo que sintió en ese momento. Eso puede facilitar que aquellos adolescentes más tímidos lean lo que escribieron en lugar de contarlo.

> Las láminas que se elijan no tienen por qué estar relacionadas con el contenido de los temas en sí, pero deben ser lo suficientemente sugerentes como para que los adolescentes puedan considerar que expresan sus estados de ánimo y modos de vivir la experiencia seleccionada. A modo de ejemplo: una lámina de un amanecer para quien se sintió esperanzado o radiante, un dibujo con mucha gente para quien se sintió acompañado en la experiencia, etcétera.

> Este tipo de trabajo (en el que los adolescentes proyectan, expresan vivencias y sentimientos) exige un clima de escucha y respeto muy especial, que debe ser acordado antes de empezar la dinámica.

> Es conveniente, y distiende la emoción que implica el abrirse en una actividad así, sugerir a los adolescentes que la síntesis final acerca de cómo se sintieron trabajando juntos la realicen de forma humorística, incluso utilizando el grotesco.